Pincel – Limpieza y mantenimiento

El pincel es nuestra principal herramienta a la hora de pintar miniaturas, y como toda herramienta necesita de unos cuidados y mantenimientos diarios para prolongar su vida todo lo posible.

En el día a día debemos tener cuidado en que la pintura no llegue a la virola (o parte metálica del pincel), se acumule y se seque allí, ya que esto podría estropear nuestro pincel, abriéndose las cerdas y fastidiando la punta.

Mantenimiento diario:

Seguro que muchos no laváis vuestros pinceles al terminar la sesión de pintura, y no podemos culparos ya que nosotros somos bastante descuidados para ello. Un pequeño truco que, muchos ya conoceréis, es la famosa “esponjilla”. Se trata de un artilugio casero para limpiar el pincel en cualquier momento, ¡y sin levantarnos de la mesa!

Para ellos necesitaremos lo siguiente.
– Un blíster con esponja.
– Agua.
– Limpiador de aerógrafo de Vallejo.

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Mucha gente usa Fairy en lugar del limpiador de Vallejo. Bajo nuestra experiencia, el limpiador de aerógrafo de Vallejo en una disolución bastante grande junto con agua no daña el pelo natural del pincel y retira la pintura perfectamente.

El procedimiento es fácil. Abrimos el blíster, lo llenamos de agua y unas gotas del limpiador de Vallejo y dejamos que la esponja absorba toda el agua.

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¡Y ya está! Ahora podemos pasar nuestros pinceles por la esponja para darle una limpieza rápida, bien puede ser al terminar la sesión de pintura o durante la misma si creemos que puede ser necesario.

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Mantenimiento casual:

Llega ese momento en el que nuestro pincel empieza a soltar virutillas de pintura seca, la punta se abre, el trazo no es regular…

Para poder alargar más el uso de nuestro pincel nosotros usamos un productivo especialmente diseñado para esta tarea. Se llama Lavapin, lo podréis encontrar en cualquier tienda de bellas artes y el precio por un bote de 250ml. no supera los 3€.

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Aquí tenemos dos Winsor&Newton del número 1 con alguna hora de trabajo. Ambos pasaron a mejor vida hace un tiempo y reposan cómodamente en el bote de los pinceles. Como podéis comprobar, sobretodo en el de la izquierda, tienen pintura seca por todas las cerdas.

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El funcionamiento del Lavapin es muy sencillo: Sumergir el pincel entre 1 y 5 minutos y aclarar con abundante agua.

Tras tener nuestros pinceles unos 5 minutos, pasamos uno de ellos por un trozo de papel de cocina y como podéis comprobar la pintura que ha desprendido es bastante.

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Tras esto y un buen rato debajo del grifo con agua tibia el pincel queda en unas condiciones bastante óptimas. Obviamente estos dos pinceles que hemos usado seguirán en desuso, ya que han perdido bastante punta, pero los podéis usar para otras tareas, como el uso de pigmentos, punteados, etc.

¡Esperamos que os haya sido de utilidad y nos vemos en el próximo!